El café me arruina
El café me arruina, pero sobrevivo.
Nos quedamos solxs, aunque recién esté aprendiendo a entablar discusiones,
casi siempre sin argumentos, (solo porque puedo.)
Ser una más o una menos en este mundo abrasivo, para nada
abrazable a veces.
Aunque ahí estás esperando el mensaje de quien no supo más
que regalarte el tiempo en bandeja, porque solemos amarrarnos a esas cosas que
nos duelen y de repente cerraste la ventana y te quedaste a oscuras, bebiéndote
el mar de llanto y de sábanas viejas.
¿Qué me venís a hablar de despedidas?
si soy un barco partiendo siempre, sin rumbo y a medio hacer.
¿Qué me venís a hablar de despedidas?
si soy un barco partiendo siempre, sin rumbo y a medio hacer.
Si mi mano ya no sacude una
bandera, ni agita un rocanrol,
o acaricia una margarita como quien le reza a algún santo,
por favor no
desesperes, que pronto (pronto) estará escribiendo sin pausa
un poema que nos
encuentre
celebrando alguna victoria.
celebrando alguna victoria.
Comentarios
Publicar un comentario