Escribime Cuando Llegues

Tengo fiebre y frio,
pero respiro. 
Mi piel se parece
a veces a una hoja 
de papel arrugada.
Mis lágrimas
tienen nombre de mujer.
Una cada día
Una cada noche
Una cada dieciocho horas.
Acá estoy.
Me hago eco del dolor
La rabia caliente
El surco que me trastoca
la mirada.
El puño que cobija la semilla
en donde nacemos
una y otra vez
así nos crean deshechas
dormidas
débiles
y solas.
Ya no hay miedo, ni cuerpos vencidos.
Somos las voces
los sueños
el canto hermanado
que nunca podrán apagar.
La sonrisa viva de una fotografía,
será de ahora en más
nuestro grito más aguerrido,
nuestra bandera de lucha.
La fuerza descomunal
que nos mueve y empuja,
frente a tanta opresión y violencia,
a avanzar sin pausa
hasta sabernos
completamente libres.

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