El Invierno es solo un detalle

Algo se me cae de la boca sin pensar.
Algo se me está incendiando en los ojos.
Si el horizonte es de espinas, yo no me quedo
sin presumirle mi alma al cielo.
Es momento de encontrarse en el mar,
aunque odie la humedad
y se me arruguen los poemas en el bolsillo.
Lo lindo de este camino, es la piedra con que escribo,
la dulzura del silencio precoz que me otorga el campo.
La verdadera agonía es haber ganado y perdido
mientras allá bien lejos se fundían
misterio y color,
el Norte y el Sur,
el amor y las ganas de odiar, como si mañana
el mundo fuera a disiparse
renunciando finalmente, a ser parte del universo
cansado y dolido
y que esta vez la piedra termine
siendo menos que polvo
bajo las sombras del tiempo.

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