Al oráculo de un libro
Quiero quedarme un rato en silencio,
perderme entre las arenas movedizas de las dudas,
ir descubriendo
el contorno hambriento de un libro
atacado a martillazos en alguna madrugada infinita.
Si pudiera entender el idioma del tiempo.
El tiempo de las muecas imaginarias,
las salivas amargas.
El tiempo encapsulado de un día nublado
y el fuego
devorándose en suspiros de lava
todo mi paisaje interior.
Todo este tiempo de nada,
de secretos resquebrajados,
de mirarme en los espejos
y fingir desnudez.
Ya no se
si algún día
seré vestigios de un cuerpo fugitivo,
el filamento de las palabras que me sostienen.
O simplemente me conformaré
con imitar a la araña
en su necesidad vital de desgarrarse la piel
para tan solo poder crecer.
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