Un desvelo
Me detengo en el movimiento ambiguo de la ciudad
esperando algún detalle minúsculo
que me salve de este letargo.
Se me hace un río la boca,
una correntada violenta me arrastra
como el llanto inútil en el cual me ahogo
cada vez que me aferro a las palabras.
Ardiente
rabiosa
inapetente.
Me acorralan los pensamientos nocturnos.
Siento que el pecho me estalla
o se deshace
como un dibujo en la arena.
Estoy perdida entre dos estaciones,
me aferro al calor de una voz lejana
mientras me desvivo desenterrando incógnitas.
¿Hasta cuando podré permanecer observando
el andar descontrolado
de este hormiguero de melancolías?
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