Acto último

Cuando me acuesto, comienza una batalla interminable de ideas y prejuicios, y empiezo a buscarme de un lugar a otro, cagándome a trompadas con los personajes que llevo dentro. Uno, dos, diez. Ya no sé cuántos acumulé durante años. No puedo. Pocas veces me enojo. Decido que es mejor explotar por los ojos y las tripas y los dientes rechinando. No sé qué mierda es. No sé cómo puedo estar horas desconociéndome. Y hago dibujitos y escribo palabrita, y los músculos se convierten en piedras, y el alma en arena movediza y todavía no sé qué es. Tuve que pedir un deseo. Tuve que dejarlo ir. No necesito la ayuda de nadie para entender que el tiempo no existe, que algunos sueños se agotan, que las palabras se convierten en cenizas, que con las cenizas me pinto de esperanza. Tuve que dejar un libro a la mitad porque me estaba enfermando. Tuve que abrir la ventana y dejar salir los temores. Los franceses son demasiado románticos y extremadamente fatales. (Me estaba enfermando.) Ni creo en los finales, ni creo que los días se extinguen en la palma de la mano. Guardo un amor ferviente, una locura regocijante, un miedo atroz, una libertad irreemplazable.Tuve que incendiarme por dentro, tuve que zurcirme la piel. A veces no sé lo que necesito. A veces me conformo con mantener la calma. Me gustaría gritar. Definitivamente quisiera gritar, quedarme desnuda de rabia, llenarme de rojo intenso, desinflar un poco el orgullo. Pienso en todas las veces que deseé cosas y las dejé pasar. Pienso en las veces que me aferré tanto a ellas que me confundí. No sé qué es en realidad. Toda esta maraña. Todo este domingo. Y por qué está todo tan fuera de lugar, si en realidad sólo pedí un pequeño espacio para mí, aunque me es inevitable no ceder, porque es más fácil, porque pocas veces me enojo y solo me conformo con mantener la calma...Lo que necesito está adentro mío, y lo encuentro cuando los personajes que habitan en mi,por fin se dan tregua, dejando las turbulentas batallas internas (probablemente) para otro momento.


Comentarios