Bibliotecas
Te observo desde la punta de tus bibliotecas
hasta la periferia de tus versos,
que me abrigan inconclusos.
Lo primero que me seduce
es tu epílogo ambiguo,
marioneta de verbos cruzados.
Sos un montón de horas trasnochadas,
de humo apelmazado.
Es el almanaque turbio,
de un sinfín de anécdotas.
Te abrís al compás
de un chirriante movimiento
de hojas apretadas,
del costado que me advierte,
del brillo glamoroso de una historia berreta.
Dedos que te besan al pasar
como si quisieran quedarse
al festín de sustantivos.
Porque hay palabras que enloquecen,
al tocarlas caprichosas, extasiadas.
Visitame en esta tumba
de deseos irreverentes,
de cortezas mal habladas.
Un cementerio de frases no dichas,
de amores enterrados,
de cilindros amargos.
Habitame, como caverna silenciosa,
como abrazo a la distancia.
Deshojame. Desvestime. Existime.
.....................................................
(Texto - Abril, 2014)
hasta la periferia de tus versos,
que me abrigan inconclusos.
Lo primero que me seduce
es tu epílogo ambiguo,
marioneta de verbos cruzados.
Sos un montón de horas trasnochadas,
de humo apelmazado.
Es el almanaque turbio,
de un sinfín de anécdotas.
Te abrís al compás
de un chirriante movimiento
de hojas apretadas,
del costado que me advierte,
del brillo glamoroso de una historia berreta.
Dedos que te besan al pasar
como si quisieran quedarse
al festín de sustantivos.
Porque hay palabras que enloquecen,
al tocarlas caprichosas, extasiadas.
Visitame en esta tumba
de deseos irreverentes,
de cortezas mal habladas.
Un cementerio de frases no dichas,
de amores enterrados,
de cilindros amargos.
Habitame, como caverna silenciosa,
como abrazo a la distancia.
Deshojame. Desvestime. Existime.
.....................................................
(Texto - Abril, 2014)
Comentarios
Publicar un comentario